Sin temor…rechaza lo que te envenena

Sin temor…rechaza lo que te envenena

La Reforma Tributaria futura contempla un impuesto a las bebidas azucaradas con la finalidad de que vaya disminuyendo su consumo de manera paulatina, porque desestimula su consumo al aumentar su precio al consumidor final. Según el gobierno, contribuirá a mejorar la salud pública y no de manera especial a recaudar impuestos. Se considera desde sus inicios como un impuesto transitorio que debe ir desapareciendo ante el menor consumo de bebidas azucaradas y ultra procesadas, asociadas a patrones alimentarios que perjudican la salud, aumentando la obesidad y el sobrepeso.

Existen evidencias que demuestran que el impuesto a las bebidas azucaradas sí alcanza el objetivo de disminuir el consumo de estas. El impuesto es gradual, dependiendo de la cantidad de azúcar que contengan. A mayor cantidad de azúcar que contengan, más tributación.

El efecto que finalmente se obtiene va orientado a que los productores incluyan menor cantidad de azúcar a sus productos y que los consumidores reduzcan su ingesta de azúcar. Esta práctica, finalmente, está asociada a menores índices de obesidad y sobrepeso.

Es importante señalar que no se trata de reducir el azúcar y reemplazarlo por otros edulcorantes iguales o peores, que afecten más la salud. Se debe desestimular su consumo y abrir nuevos caminos a bebidas que tengan no sólo menor aporte energético, sino que beneficien la salud de la población.

En este punto, es interesante señalar que debemos adquirir hábitos saludables que incluyan el aumento del consumo de agua, ya que favorece de manera significativa el metabolismo y aporta energía a las células, así mismo, alivia la fatiga, evita el dolor de cabeza y las migrañas, embellece la piel, fortalece el sistema inmunológico, reduce las enfermedades asociadas a riesgos cardiacos, mejora la digestión y el estreñimiento, sólo por nombrar algunos de los beneficios.

Hay que reconocer que estamos ante un desafío de salud pública y que, por consiguiente, es fundamental reducir los niveles de azúcar, es prioritario. Pero el esfuerzo debe ir acompañado de una campaña agresiva y sin pausa, en la que insistentemente se eduque en patrones saludables de alimentación. Nada haremos sino centramos nuestro esfuerzo en modificar comportamientos y conductas que siguen aferrados a preferir alimentos vacíos y no nutritivos. Dejemos de consumir alimentos ultra procesados, refinados, azucarados, de grasas saturadas de mala calidad, etc. y optemos por nutrimentos que eleven significativamente nuestro nivel de vida y de salud. Es hora de elevar nuestra voz de protesta y exigir que las normas de etiquetado saludable se hagan realidad. Basta de farsas, de engaños, de mentiras a medias, de compromisos amarrados a decisiones burocráticas y políticas que buscan el bien privado, personal y no la salud de la gente.

Aprendamos a identificar los saborizantes, colorantes, azúcares, conservantes, espesantes, potenciadores de sabor que están enfermando a la sociedad y digámosle NO a lo que enferma y mata. Es hora de educarnos en alimentación saludable y de frente y sin temor, rechazar lo que nos envenena. La decisión está en ti.

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